“Los antiguos filósofos griegos, como Epicuro, Zenón, Sócrates, etc., se mantuvieron más fieles a la verdadera Idea del filósofo que lo que se ha hecho en los tiempos modernos” – Kant

En algunas ocasiones se me ha cuestionado el uso de “Filosofía Práctica» como si la palabra “práctica” fuese contraria al término filosofía. Por lo general esta aparente contradicción viene dada por el hecho de que muchos piensan que la filosofía fue siempre una disciplina netamente especulativa y que nada tenía que ver con la realidad de la vida. 

Para poder dar respuesta a esta pregunta no necesariamente formulada hay que ver nacer al niño, es decir, hay que ir a sus orígenes; esto no lo digo yo, lo dice Aristóteles*. Lo cierto es que lo que llamamos filosofía es un fenómeno histórico que tuvo sus comienzos en una práctica que así llamaron los griegos para hacer referencia al “amor” o la “tendencia a” la sabiduría. Sin embargo, lo que los antiguos entendían por filosofía y lo que los modernos entendemos por el mismo termino es abismal. Obviamente que si entendemos la palabra filosofía en los términos modernos la palabra “práctica” genera una aparente contradicción.

Esto nos lleva a la pregunta natural: ¿Qué entendían los antiguos por filosofía? La respuesta es: una forma de vivir, una elección de vida. Ahora bien lo cierto es que lo que nos llegó de Heráclito, Parménides, y el conjunto de presocráticos así como de la escuela platónica en adelante son un conjunto de disquisiciones y reflexiones, es decir, lo que podríamos denominar “la filosofía de papel”, la doctrina escrita. Pero esto es solo la punta de iceberg. No podemos concluir que la filosofía es eso. De la misma forma que no podemos concluir que la historia es lo que nos cuentan los libros. 

La filosofía en sus orígenes fue una práctica de vida, es decir, usando un termino filosófico un “praxis”, una elección de vida. EL gran problema de la academia filosófica desde la Edad Media hasta ahora, radica en el hecho de que aprendemos solo lo que dijeron los filósofos y tratamos, mediante un método hermenéutico y exegético comprender su visión del mundo, nos olvidamos que ese filósofo estaba inserto en una sociedad, tenía una vida, y servía a una comunidad. En este sentido muchas veces intentamos comprender la filosofía de los antiguos desde un error anacrónico al despojarlo de su contexto vital. Es decir, descontextualizamos sus dicho sin darnos cuenta que la filosofía servía a fines prácticos y vitales. 

En este sentido Pierre Hadot+ va a decir “El discurso filosófico debe ser comprendido en la perspectiva del modo de vivir del que es, al mismo tiempo medio y expresión y, en consecuencia, que la filosofía es en efecto, ante todo, una manera de vivir, pero que se vincula estrechamente con el discurso filosófico”. Estas palabras son esclarecedoras, Hadot está diciendo que filosofía y vida se entrelazan en un todo coherente, “la filosofía es una manera de vivir” que se apoya en un discurso filosófico, la filosofía no es el discurso, la filosofía es el todo homogéneo que se entrelaza y se entremezcla entre vida y filosofía, entre práctica y teoría, en ese orden: es indisoluble discurso filosófico y modo de vida. En este sentido Hadot va a agregar “tampoco habría que oponer modo de vida y discurso filosófico como si correspondieran respectivamente a la práctica y a la teoría. El discurso puede tener un aspecto práctico, en la medida en que tiende a producir un efecto en el auditorio o el lector. En cuanto al modo de vida, puede ser no teórico, evidentemente, sino teorético, es decir contemplativo”. 

En otras palabras el discurso filosófico forma parte del modo de vida de la misma forma que la elección de vida del filósofo y su praxis en el vivir determinan su teoría. Todo lo dicho anteriormente apoya el concepto de que no podemos estudiar filosofía como una realidad independiente del individuo que la pensó y la desarrolló. No podemos separar el discurso de Sócrates de la vida y la muerte de Sócrates, porque su discurso y su vida están íntimamente vinculados. 

Esto nos lleva a pensar el hecho intrínseco que toda práctica vital, que toda elección de vida, cualquiera que esta sea, está apoyada, por lo menos en ciernes, por lo que podríamos llamar una filosofía; es decir, un discurso que justifica dicha elección. Ese discurso filosófico está en la base de creencias nucleares y periféricas que sostienen nuestro actuar. Pero no solo nuestro actuar, sino que sostienen en mayor o menor medida la forma en que vivimos, la manera como elegimos amar, como nos vinculamos con los otros, las elecciones en materia de existencia, lo que significa ser humano, lo que quiere decir ser esposo, esposa, hijo… en fin todos nuestros roles humanos se hayan alcanzados por un discurso filosófico que justifica la forma en que actuamos en la vida. 

Para concluir quiero citar estas palabras de Kant “No se trata de especular constantemente, sino que hay que pensar asimismo de una buena vez en la aplicación. Pero hoy día se considera soñador al que vive de una manera conforme a lo que enseña”. 


 *Aristóteles, Política I, 2, 1252 a 24.

 +Pierre Hadot, Qué es filosofía antigua, página 12.