Introducción

La filosofía fue en sus comienzos práctica vital. Se reunían en hermandades consagradas a las musas y bajo esta nomenclatura accedían a aspectos jurídico. Las diferentes escuelas o háiresis estaban pensadas no tanto como teorías, sino como comunidades de amigos que se reunían con el fin de ejercer una forma de vivir a lo que denominaron filosofía. No nos olvidemos que tanto la Academia como el Liceo estaban al lado de dichos gimnasios, algo muy elocuente, ya que, así como se entrenaba el cuerpo la filosofía entrenaba el alma. 

A diferencia de la sofistica que buscaba entrenar habilidades y competencias especialmente en el campo oratorio la filosofía buscaba ejercitar a los hombres en el arte de vivir. Para esto disponía de preceptos o principios que formaban parte de la práctica filosófica y de su ejercicio. Si bien, no eran escuelas donde dichos principios estuvieran sistematizados, no existía algo así como los diez mandamientos, como sí sucedía en la religión hebrea.  

Es importante aclarar alguna brevísima noción histórica. En la época Helenistica que comienza más o menos en el siglo IV antes de Cristo, con las conquistas de Alejandro y se extiende hasta más allá del siglo I después de Cristo, existían por lo menos cuatro Escuelas predominantes: La Academia de Platón, El Liceo de Aristóteles, La Stoá Poikilé de Zenón de Citio y el Jardín de Epicuro. 

En este texto me concentraré en los principios que emanan de la Escuela Estoica. Más bien sus ideas y nociones están dispersas en una multiplicidad de escritos de diversos autores como Séneca, Epicteto, Marco Aurelio y Cicerón. En este texto busco de alguna forma acercar las nociones más importantes del estoicismo y su ética. Lo que propongo a continuación ni es la totalidad de las ideas estoicas ni son la única interpretación, pero considero que esta sistematización puede servir para poder comprender mejor esta filosofía, pero por sobre todo como podemos nosotros vivirla hoy y adoptarla como forma de vivir. 

Amor Fati

Todos pasamos por situaciones difíciles y nos enfrentamos a hechos que de una u otra forma nos ponen de cara a una realidad demasiado sincera y honesta. La realidad no miente, sin embargo, más de una vez nos gustaría que las cosas fueran distintas, nos gustaría seguir en el trabajo que estábamos, quisiéramos que nuestra pareja no nos haya dejado, nos gustaría enamorarnos o simplemente vivir solos. 

Es un mal propiamente humano el desear lo contrario a lo que se tiene. Los hechos son los hechos y te pueden gustar o no. Los estoicos tenían una metáfora interesante, veían la vida como un carro y los seres humanos somos como perros atados al carro. Podemos encapricharnos y clavar nuestras patas y ser arrastrados  a la fuerza, o bien podemos seguir el paso al carro y disfrutar del paseo y el paisaje. Esta noción la resume muy bien Epicteto “No busques que los eventos sucedan como quieres, sino quiere a los sucesos como sucedan y tu vida irá bien”. 

Esto es amor fati, amor al destino, amor a los hechos. Como bien observa Schopenhauer citando del dramaturgo romano Terence cuando dice que “la vida es un juego de dados”. Incluso si no te sale el número que te gusta, tienes que jugarlo y jugarlo bien “.

Memento Mori

Los seres humanos evitamos hablar de la muerte. La denominamos con múltiples epítetos y sobrenombres. Muchas personas se persignan ante un cortejo fúnebre y otras se cruzan de vereda cuando pasan por una casa funeraria. Lo cierto es que la muerte es como dice Heidegger “la posibilidad de las posibilidades”, nos acompaña toda la vida. O cómo dirá cierta canción popular «la vida está tan segura de ganarnos que nos da una vida de ventaja».

Memento Mori es un principio que nos anima a tomar en consideración sobre la brevedad de la vida y que lo que importa es lo que hacemos entre el nacimiento y la muerte. Lucio Anneo Séneca decía «Vivamos como si el fin de la vida hubiera llegado”.

Esta noción nos recuerda  que necesitamos más reflexión. Necesitamos reflexionar en la brevedad de la vida y la existencia. Lo cierto es que reflexionar sobre nuestra propia muerte es reflexionar sobre la vida, Marco Aurelio dirá “permite que el simple hecho de que puedas dejar de existir ya mismo determine lo que piensas, lo que dices y lo que haces”. Memento mori consiste en reflexionar y meditar sobre la vida misma pues es en última instancia lo que le otorga significado prioridad y perspectiva, es entonces cuando el tiempo se convertirá en un regalo, en un tesoro, memento morí es una invitación a vivir de cara a la muerte para apropiarnos más de nuestra propia vida.

Fateri Errata

En general solemos estimar por demás nuestras virtudes y tener en menos nuestros defectos, pasarlos por alto, justificarlos, excusarlos, pero operamos al revés con otras personas, subestimando sus virtudes y sobre estimando sus defectos, usamos una balanza diferente cuando se trata de medirnos a nosotros mismos o medir a otras personas. 

En este sentido Zenón de Citio, el fundador del estoicismo menciona: “Es imperioso que las personas desarrollen un sentido real de estimación de sí comenzando por desarrollar la capacidad de juzgarse a sí mismas”, o lo que es lo mismo, ser autocríticas.

Lo cierto es que, una de las habilidades que podemos cultivar es la de mirarnos a nosotros mismos con honestidad y precisión, hacer una mirada introspectiva para saber en qué podemos destacar y en qué podemos mejorar. Mirarnos a nosotros mismos es el principio fundamental de la filosofía encerrada en la noción de “conócete a ti mismo”, cuando podemos mirarnos con franqueza y honestidad podemos evaluarnos y desbloquear nuestro potencial humano atascado. 

Cuando nos cultivamos a nosotros mismos podemos tener la mirada que tiene Epicteto al decir “así como un racimo de uvas o un higo, la excelencia no nace de la nada; a los que desean un higo les diré que tengan paciencia primero, deben dejar que la higuera florezca, regarla y, luego, esperar a que den sus frutos y maduren”. 

Infortuni Vivente

Lucia Aneo Séneca fue un filósofo estoico que poseía una gran fortuna. Fue asesor del gran emperador Nerón y tenía la libertad de comprar todo tipo de lujos, caprichos, vanidades de todo tipo. Sin embargo, el que tenga el permiso y la libertad no es lo mismo a la voluntad y el deseo. Lejos de dilapidar sus recursos económicos en un estilo de vida hedonista y superficial, su sabiduría le permitió adoptar una forma de pensar que le permitiera estar preparado para los grandes infortunios. 

En cierta ocasión le dijo al emperador romano Nerón “es en tiempos de seguridad cuando el espíritu debe prepararse para los futuros contratiempos uno de aprovechar aquellos momentos en los que la diosa fortuna le sonría pues un día sonríe y otro castiga quienes no se hayan fortalecido mientras podían sufrirán las consecuencias de sus berrinches”. Séneca tenía la costumbre cada mes de practicar una pobreza voluntaria, esos días se vestía con harapos, pasaba hambre y trabajaba todo el día, vivía en infortunin vivente. 

La peor esclavitud a la que los hombres estamos expuestos es a la comodidad, ya que nos expone al temor de que algo o alguien nos arrebate de un plumazo todo lo que nos brinda confort. Y lo cierto es que lo más seguro que tenemos en esta vida es que la vida se mueve de forma pendular y polar, así como existe el día también la noche, la luz y la oscuridad, y a cada día luminoso le sigue una noche oscura, así cada momento de fortuna puede ser seguido de momentos de infortunio. Cómo bien lo relata el famoso sueño de José en el Génesis “hay siete años de prosperidad que serán seguidos de siete años de escasez”. No podemos preverlo, no sabemos cómo vendrá ni de qué forma se manifestará. Es por eso que el filósofo en pro de no mal acostumbrarse a la bonanza practicaba una vida frugal como habito: aprendiendo a vivir con lo necesario. Cómo decía el Apóstol Pablo, un cristiano con mucha mentalidad estoica: “con sustento y con qué cubrirnos estaremos contentos con estas cosas”. 

Apathéia

El termino Apatheia es una noción clave en el estoicismo. Zenón de Citio el fundador de la escuela estoica nos dice: “la sobriedad y la tranquilidad del ánimo ha de ser alcanzada mediante la ecuanimidad ante el placer y ante el dolor”. La apatheia consiste en una actitud mental en la que el individuo es libre de alteraciones emocionales. No es un desinterés por las emociones, no estamos hablando de indiferencia ante el dolor o el placer, lo que los estoicos denominaron metriopatheia. Tal como el mismo Zenón lo aclara apathea no significa apatía puesto que lo segundo consiste en la anulación absoluta de la emoción”. Más bien la noción de apatheia está más asociada a la idea de inteligencia intrapersonal, ecuanimidad. 

Confundir apatheia con apatía nos conduciría a un desapego de la realidad, un tipo de enajenación. La noción estoica en cambio nos invita a adoptar una mentalidad en la cual el miedo se vuelve prudencia, el error en aprendizaje,  el dolor en transformación, la ira en motivación para la acción, la duda en curiosidad, y el deseo en objetivos. Apatheia nos permite la gestión adecuada de la emoción mediante el reconocimiento y aceptación de las mismas para aprovecharnos de su vitalidad y energía.

Enfrentar los hecho de la vida con ecuanimidad nos predispone para utilizar las emociones a nuestro favor aprovechándonos del justo medio tal como lo expresa Aristóteles en la Ética “la virtud se encuentra en el punto medio entre el exceso y la carencia”. 

Synpathéia

Para poder comprender esta noción tenemos que remitirnos a las palabras de Marco Aurelio en sus Meditaciones el libro VI: “Piensa de cuando en cuando en la indisoluble union de todas las cosas terrenales y en la relación íntima que existe entre ellas, porque todas están, por decirlo así, entrelazadas unas con otras y, por consiguiente, reina entre ellas una estrecha simpatía”. El emperador veía un mundo interconectado, un mundo donde todo está unido y en relación intima. A esta relación íntima la define como synpatheia. Esta idea está íntimamente asociada a la de Zenón de Sitio “pensar que somos distintos del prójimo es tan solo una ilusión”. Todo está entrelazado en una afinidad armónica y unicidad. Marco Aurelio lo decía de forma poética “lo que es malo para la colmena es malo para la abeja”. Sí la apatheia la definimos como inteligencia intrapersonal, sympatheia sería la inteligencia interpersonal. 

El termino griego es una palabra compuesta, por syn y pathos, juntas significan “sentir con”, una especie de sincronización emocional con otras personas, rapport diría la escuela psicológica de Nancy, ya sea para compartir alegría, llantos, reveses o bien felicidad. Es una capacidad para comprender las emociones propias y ajenas. Los estoicos denominaban o desdoblaban la sympatheia en las nociones de empatheia y ágape o dicho en palabras de Daniel Goleman empatía cognitiva y empatía afectiva. 

En palabras de Pierre Hadot esta noción es una invitación “tomar perspectiva y cambia la valoración de las cosas” desde la consciencia de un universo interconectado. 

De cualquier forma la idea es bien clara el otro en tanto otro es como yo, sufre, ríe, llora, y hace lo mejor que puede para vivir una vida orientada a la felicidad y su propio desarrollo. La noción estoica de Marco Aurelio es una invitación para alejarnos de nuestro propio ombligo y tener una mirada totalizadora para que veamos como estamos conectados, cómo el mundo en que vivimos es un todo complejo y sistémico. Donde nos afectamos los unos a los otros.

Neutrum Moralis

Este principio no se refiere a las acciones sino a los hechos y eventos, en otras palabras, nuestros actos son susceptibles de ser calificados de buenos o malos, pero las circunstancias, los hechos de la vida, y los eventos azarosos no pueden ser calificados de buenos o malos, no tienen carga moral inherente, son neutros, la maldad per sé no reside en el acontecer. Epicteto lo resume en esta frase del Enquiridión “no son los hechos los que nos perturban sino la opinión que tenemos de los hechos” o como lo expresó Epicuro “las cosas no son buenas o malas en sí sino la manera en la que las interpretamos elige no ser dañado y no sentirás daño”. Los estoicos concibieron en última instancia la existencia de un principio Rector o Regente que siendo una chispa divina y alimentado de la razón puede guiar nuestros pensamientos para que podamos mantener ecuanimidad y paz en medio de los avatares de la vida. 

Esta noción va ligada a la de que hay cosas que están en nuestro poder y dependen de nosotros y otras que no están en nuestro poder, y por ende, no dependen de nosotros. Lo que no depende de nosotros dice Epicteto nos hace esclavo, pero lo que depende de nosotros nos hace libres. 

Ante los avatares de la vida Marco Aurelio nos invita a reflexionar “lo que acaba de suceder ¿te impide quizá el ser justo, magnánimo, sobrio, razonable, sereno en tus juicio, modesto, libre y tener, en fin todas aquellas virtudes que permiten a la naturaleza del individuo conseguir su objetivo?” y luego termina diciendo “de ahora en adelante siempre que algún acontecimiento te cause pesadumbre ten presente esta máxima: sufrir percances no es una desgracia, pero soportarlos con valor es una virtud meritoria”. 

Proháiresis

Ya hice mención anteriormente a la idea del principio Rector o Regente. La noción Proharesis nos recuerda que nuestro Regente es absolutamente libre, núcleo de nosotros mismos. Epicteto decía “Te encadenaré -me dices- yo te digo que Encadenarás mi pierna, pero mi albedrío (prohairesis) ni el propio Zeus puede vencerlo”.

No importa cuanto uno se entrene en las capacidades oratorias, según Epicteto, no siempre serán capaces de convencer a los jueces y senadores, ya que la cuestión aquí reside en comprender hasta que punto depende esto de nosotros, es decir, cambiar la opinión de otra persona. Su opinión está en su libre albedrío y fuera de nuestro control. Muchas veces nos enredamos en discusiones y conversaciones inútiles intentando modificar la opinión que otro tiene de nosotros o de una acción. Lo cierto es que fuera de nuestro poder están las opiniones de los demás, son su prohairesis. 

Por otro lado, este principio nos recuerda que de nada sirve llorar y patalear porque las cosas no nos salen como queremos o no conseguimos lo que deseamos. Epicteto lo dice de forma elocuente “he de morir. ¿Acaso ha de ser gimiendo? Seré llevado a prisión. ¿Acaso ha de ser lamentándome? Ser exiliado. ¿Habrá quién me impida hacerlo riendo, de buen humor y tranquilo?”. 

Ahora bien, la cuestión fundamental es ¿qué sí depende de nosotros? En otras palabras la noción de prohairesis alude al núcleo de nuestra identidad, es el mismísimo principio Rector en su manifestación de albedrío, es esa parte de nosotros que quiere y decide. En disertaciones por Arriano, Epicteto dice “la prohairesis es la única dimensión en nosotros intrínsecamente libre e inesclavizable”. La tranquilidad del filósofo estoico es admirable, Epicteto un esclavo liberto que puso su escuela en Nicópolis a la edad de cuarenta año y filosofó por otros cuarenta años más, logró vivir acorde a sus principios, “he de morir hoy a la noche; falta aún, mientras tanto tengo hambre voy a comer algo”. 

Buenas compañías

Es cierto que debemos ser personas comprensibles. El estar en la cercanía de otras personas nos permite entrenar nuestras habilidades de apatheia y synpatheia, sin embargo, debemos admitir que muchas veces el trato estrecho con ciertos individuos son realmente un atentado silencioso que puede minar nuestra voluntad y nuestros hábitos, el estoico Cicerón lo expresa de la siguiente manera: “Vigilen de cerca aquellos amigos y familiares, cuyo comportamiento esté ligado al vicio moral. En ocasiones uno ha de elegir entre renunciar a la mala gente para progresar, o conservarlos para sentirse amado.  Sin embargo, no hay peor negocio que la compra de un amor temporal que conduce inexorablemente el estancamiento permanente”. 

Hay personas expresamente negativas, mal humoradas, que nunca tienen nada positivo que decir, que nos absorben la energía. Muchas veces son amigos o familiares, otras veces son relaciones amorosas. No importa cuánto amemos o cuánto nos amen si no podemos crecer en determinado entorno, si no podemos madurar; si esa amistad, pareja o familiar es una causa de estancamiento lo mejor que podemos hacer es alejarnos o limitar el trato lo más posible. Sé que suena duro, pero cuando vemos como Marco Aurelio las cosas desde una perspectiva más amplia, como un vuelo de un pájaro, y la interconexión entre unas y otras, nos damos cuenta  que no estamos obligados a asociarnos o vincularnos con personas que no contribuyen activamente a nuestro crecimiento y a las cuales nosotros tampoco estamos contribuyendo. Ya lo decía Saulo de Tarso “las malas compañías hechas a perder los hábitos útiles”.

Conclusión

Vivir de acuerdo a la naturaleza y tener presente que algún día ya no seremos; conectarnos con la vida desde las emociones que vibran en nosotros pero sin asignar un juicio de valor a los acontecimientos. Reconocer que somos dueños de nuestras reacciones y actitudes y que está en nuestro poder como nos enfrentamos a los avatares de la vida; sabernos interconectados con otros a la vez que tomamos consciencia que no toda asociación es sana y que está en nuestro poder y albedrío saber qué hacer en cada circunstancia, son solo algunas ideas prácticas de la filosofía estoica.

Si bien, este texto no le hace justicia a la riqueza de su filosofía nos ayuda a ver desde una perspectiva totalizadora la agudeza de su pensamiento y la practicada de su filosofía. Nos pone de cara a una filosofía práctica, a una forma de vivir, bajo una voluntad de vida que ejerce sobre nosotros un poder transformador.