Realidad y ficción se confunden; nuestros sentidos dudan, ya no sabemos si lo que vemos esta o no esta allí, al fin y al cabo todo puede ser real o nada puede ser lo que parece.

Jean Baudrillard dice «Lo falso no hace más que intrigar nuestro sentido de lo verdadero; lo más falso que lo falso nos conduce más allá, nos hechiza sin apelación posible. En el mundo real, lo verdadero y lo falso se equilibran, y uno gana lo que pierde el otro. En el movimiento de la seducción (pensemos también en la obra de arte), es como si lo falso resplandeciera con toda la fuerza de lo verdadero. Es como si la ilusión resplandeciera con toda la fuerza de la verdad.”

Muchos están familiarizados con la frase que utilizamos como titulo «Bienvenido al desierto de lo real«. Esta se popularizo de la mano de los hermanos Andy y Larry Wachowski, guionistas de la película Matrix. En la escena en que Neo es rescatado, Morpheo le da la bienvenida con la ya mencionada frase. La misma esta tomada del libro Cultura y Simulacro de Jean Baudrillard.

El desierto de lo real, es la frontera, el horizonte que limita la realidad de lo real. Pero, la realidad y lo real ¿no son lo mismo? La realidad es aquello que es real para míaquello que experimento y que nadie puede negar. Mi experiencia como tal es innegable e intransferible: me dirijo a la heladera, tomo una manzana, veo su color rojo, huelo su olor, me la llevo a la boca, la muerdo, percibo su textura y su sabor, la mastico, la trago, siento como pasa por mi garganta… Esa es la realidad, mí experiencia, aquello que nadie puede negar ¿quién puede decir que no la percibí fría o desabrida o que para mí tiene un color opaco o brillante? Para mi experiencia  esa es la realidad.

La dimensión de «lo real» en cambio, habilita otro tipo de preguntas, preguntas que invitan a dudar de mi experiencia ¿La manzana que comí estaba ahí? ¿Cómo sé que no fue solo una ilusión o un sueño? ¿La mordí o solo fue un proyección de mi mente? Estas son las preguntas que subyacen en la trama del film.

Platón en su alegoría de la caverna, muestra esta distinción entre «lo real y la realidad», al menos en parte. En la alegoría, deja entrever que la realidad es un reflejo de lo real». Habitamos un mundo sensible de sombras chinescas proyectadas en una pared, creemos que es lo real, sin darnos cuenta que es la realidad propia. A esta realidad propia se contrapone lo real, el universo inteligible de las Formas iluminadas por el Sol de la verdad.

Aquí vamos mas allá, «el desierto de lo real» es justamente lo contrario, no existe un reflejo, una proyección, toda la realidad es una construcción original pues «lo real» como tal «está desierto», es desolado, en donde solo habitan espejismos.

Sin embargo, debemos reconocerle a Platón la intuición de que no podríamos reconocer la verdad, la belleza y el bien, si en nosotros no estuviera la semilla de La Verdad, La Belleza y el Bien. ¿Cómo sabemos que es bello un atardecer? ¿Por qué nos inspira una hermosa obra de arte? ¿Por qué nos conmovemos hasta las entrañas con un acto de bondad genuino? ¿Por qué tenemos predilección por la verdad por encima de la mentira y la falsedad?